martes, 26 de marzo de 2013

El Misterios De Las LLuvias Extrañas

Además de agua, nieve y granizo, desde el espacio caen peces, ranas y otros elementos exóticos y perturbadores.

Las fuerzas de la naturaleza esconden enigmas aún sin explicación.

La lluvia tan antigua como el mundo, esta intimamente ligada a la vida del planeta.

Elemento escencial en las religiones de todas las épocas y piedra fundamental de ritos esotéricos y sacrificios terribles, desde los tiempos mas remotos se la convoca toda vez que falta y se la rechaza cada vez que aparece mas de la cuenta.

A los poetas les tocó cantarla y a los científicos explicarla.

Los poetas la vienen frecuentando desde las primeras odas que bosquejo el hombre; hubo que esperar hasta el año 1993 para que el meteorólogo sueco Tor Bergerson ofreciera una explicación racional de como esas millones de gotitas que forman una nube de agua pueden transformarse, según el caso, en un chubasco, una nevada, una fuerte granizada, una tormenta o un temporal.

Cae del cielo, pero no solo cae en forma de agua o de nieve.





Se han registrado, se registran , otros tipos de lluvias que nadie aun ha logrado explicar. O que solo se pueden explicar por medio de la fe.

“He aqui que yo os haré llover pan del cielo“, le prometió Jehová al pueblo judio, y les envió maná, que les sirvió de sustento a lo largo de cuarenta años que duró el exodo. En una obra griega, Deipnosophists, que data del año 200 d.C., se lee: “En el Quersoneso llovieron pescados en una ocación durante tres días en forma ininterrumpida”, Y en ese mismo texto se habla de otra lluvia, en este caso de rana, registrada en Poenia y darninia: “Tan grande ha sido el número de ranas que todos los caminos y las casas han estado llenos de ellas.”

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Hay quienes se inclinan a pensar que tanto esos peces como esas ranas son fruto de la desaforada imaginación del anónimo autor de Deipnosophits. Cierta carta que una mujer enviara a TV Times, de Londres, tira por tierra ese argumento. La carta es del año 1976, habla de una extraña lluvia, y no deja espacio para la duda; dice: “Pensamos primero que se trataba de granizo hasta que vimos que todas eran ranas muy diminutas y saltaban alrededor. Mi hijo llenó una caja de dulces para llevarla a casa.

El ala del sombrero de mi espodo se llenó de ellas mientras duró la tempestad. Estaban por todas partes.” El 7 de marzo de 1976, en virginia, Estados Unidos, tres personas que estaban viendo televición fueron sorprendidas a concecuencia de un ruido infernal: un bloque de hielo del tamaño de una pelota de básquet habia perforado el techo de la casa y se derretía plácidamente en el centro del living. Un bloque de parecidas dimenciones había caido en la calle, a cincuenta metros de alli. El suceso mereció la atención de diversas universidades norteamericanas.


Todas coincidieron en que no se trataba de un fenómento meteorológico. El Drexel Institute apuntó: “Los grandes bloques de hielo que han caido no pudieron haber tenido un origen meteorológico. Los procesos atmosféricos no pueden formar o sostener las masas de hielo que se han observado en esas lluvias o caidas.” Por su parte, la Universidad de Colorado sostuvo: “Aun cuando algunos astrónomos creen en la existencia de material meteórico compuesto de hielo, se duda de que tales pedazos pudieran sobrevivir al calor intenso al entrar en nuestra atmósfera.”

La universidad de Virginia fue terminante: “Esto es algo muy miterioso… Se puede colocar en la misma clase del pequeño porcentaje de ovnis que no pueden ser explicados.”

Pero no solo llueven hielo, peces y ranas. Gracias al paciente trabajo ce Charles Fort, un químico norteamericano que nació en 1874 y murió en 1932 y dedicó su vida al estudio de las extrabagancias atmosfericas, hoy se puede conbtar con un inventario de fenómenos meteorológicos que realmente sobrecoge. Fort se oc´pó de recortar cuanta noticia extraña, vinculada con las lluvias, aparecía en la prensa del mundo.

Pudo reunir así mas de sesenta mil notas que probaban que del cielo además de lluvia, nieve, granizo, hielo, peces y ranas, tambien caen trozos de carne y de algodón, lodo, arena y sangre.


Po ejemplo, el 13 de agosto de 1819, en la ciudad de Amherts, en Massachusett, llovió cierta extraña pelusita, similar a la que se puede hallar en las fáfricas de paño, que rápidamentecubrió toda el área. Vencida la sorpresa, cuando los primeros vecinos se acercaron a mirar descubrieron que se trataba de una sustancia pulposa, de color amarillo, que despedía un olor repulsivo; minutos después el amarillo se transformó en rojo fuerte, pero el olor continuó siendo insoportable. También la Argentina ha recibido la visita de lluvias extrañas. Entre el vasto material que recoge el archivo de Charles Fort se encuentra una nota aparecida en Comptes rendus que indica que “la sustancia negra caida en Entre Rios, Argentina,el 30 de junio de 1880, recuerda a ciertas formas de lignito.”

Hielo, figuras extrañas de olor nauseabundo, sustancias negras, pequeños animales, son solo algunas de las muchas cosas que caen del cielo. Se trata de fenómenos que la ciencia aún no ha logrado dilucionar, acaso porque, como solía decir Charles Fort, “en el espacio hay misterios que el hombre todavia no conoce.”

Fuente: http://elpanictotal.foroes.biz/t201-el-fenomeno-de-las-lluvias-extranas
fuente Original: http://paccas.wordpress.com/2007/08/28/el-fenomeno-de-las-lluvias-extranas/

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