domingo, 21 de octubre de 2012

Polybius el juego de arcade asesino

 En la ciudad norteamericana de Portland, en el estado de Oregón, una máquina de arcade se hizo especialmente popular a lo largo de 1981. A pesar de poder encontrarse sólo en un par de salones recreativos, muy pronto toda la ciudad estaba hablando de este título. Su nombre era Polybius; se trataba de una especie de juego de naves que, pese a tener una jugabilidad simplona, una música desagradable y unos gráficos por debajo de la media de la época, resultaba muy adictivo. Extrañamente adictivo, de hecho...

Pronto, largas colas se formaban para jugar a Polybius, e incluso se desencadenaron peleas para conseguir echar una partida más. Los chicos que pasaban horas y horas jugando a Polybius empezaron a hablar de extraños síntomas: insomnio severo, o terribles pesadillas las noches que podían dormir; agresividad, mal humor, síndrome de abstinencia, fallecimientos por cansancio extremo... Y lo peor de todo: episodios de amnesia, en los que los chavales de repente se encontraban con que no sabían cómo habían llegado hasta donde estaban ni qué habían hecho en las últimas horas...

Según comentaban los asiduos a los salones arcade, algunos días a última hora aparecían por allí varios hombres silenciosos, vestidos con trajes negros y portando gafas de sol incluso de noche, que abrían la máquina y recolectaban la información recopilada por la máquina a lo largo de cada partida. Nunca hablaban con nadie ni se pudo averiguar quiénes eran. La alarma social alrededor del juego empezó a crecer, y más al saber que la misma compañía autora del juego estaba rodeada de misterio: no había ningún otro título creado por este estudio, llamado Sinneslöschen (que en alemán significa algo así como "eliminador sensorial" o "eliminación de los sentidos"), ni se conocía ningún otro trabajo en el sector de Ed Rotberg, el supuesto creador. 

 Hasta que un día los silenciosos hombres de negro desactivaron la máquina, que quedó inservible, y no volvieron más. Polybius se fue cubriendo de polvo, y cuando todo el ruido alrededor del juego se disipó alguien se llevó las máquinas a algún almacén olvidado. Desde entonces, muchos han hablado de este juego, recordando (con la imagen confusa y borrosa de los sueños) los extraños colores, los sonidos chillones taladrando su cerebro; e incluso hay quien dice que guarda la ROM de este juego escondida en un cajón, donde no pueda hacer más daño a nadie...

Por supuesto, estamos hablando de una leyenda urbana: una de las más famosas y desquiciadas de la historia de los videojuegos. Nunca existió un videojuego llamado Polybius (en realidad, Polibio es el nombre de uno de los historiadores griegos más famosos de la época clásica); la supuesta compañía Sinneslöschen no es más que un mal juego de palabras en alemán, y que se sepa no hay ningún desarrollador de videojuegos de nombre Ed Rotberg. La historia tenía todos los ingredientes necesarios para convertirse en una leyenda urbana: misteriosos personajes de alguna sociedad gubernamental (el traje negro siempre ayuda), máquinas de control mental, absurdas conspiraciones y una acusada tendencia a justificarse con el clásico "le pasó a un amigo de un amigo". 



Para crear esta leyenda urbana se juntaron varios ingredientes: para empezar, el clásico rumor de los años 80 de que "Hombres de Negro" (supuestamente miembros de la CIA) pasaban por salones arcade para recopilar los nombres de los jugadores que obtenían puntuaciones de récord en juegos de matamarcianos, en teoría por si un día se daba una invasión extraterrestre (¿?); y un juego que provocaba síntomas graves (rumor que se inició acusando a las primeras versiones del juego de naves Tempest de provocar epilepsia). De fondo, el miedo a que los videojuegos pudieran ser perjudiciales para la juventud hasta el punto de enfermarlos o convertirlos en una especie de máquinas asesinas al control del creador del juego. Pura tecnofobia, miedo a lo desconocido que hasta hace poco era habitual también en nuestro país: no hay más que recordar los tristes casos en los que se acusó a un videojuego de impulsar a un adolescente desequilibrado a asesinar a su familia (como si la psicosis epiléptica idiopática que se le diagnosticó no hubiera tenido nada que ver).

No se conoce muy bien el origen de esta historia: en algunas fuentes se señala a una página web sobre juegos recreativos en la que uno de los supuestos autores del juego había contado la historia; en otras se habla de una broma de las viejas listas de correo de usenet que, sacada de contexto, acabó pasando por cierta; finalmente, se presume también que puede tratarse realmente de una leyenda urbana de principios de los 80, que ha sobrevivido aletargada hasta resucitar en la época de Internet. Y es que realmente no fue hasta 2006 que la historia de Polybius se hizo realmente popular, gracias a diversas páginas web (como ésta, que pretende ser la web oficial de Sinnelöschen) y vídeos en Youtube que clamaban ofrecer grabaciones del juego e incluso el juego en sí. Para redactar este artículo hemos probado una de estas versiones, y no es más que un matamarcianos bastante mal hecho y que marea un poco por sus colores chillones. 


 La historia de Polybius se ha infiltrado en la cultura popular en alguna que otra ocasión, pero la más conocida de todas es su aparición en un capítulo de los Simpsons emitido por primera vez en 2006. En un salón de arcade puede verse una máquina vieja con el nombre "Polybius" y un cartel que proclama que es "Propiedad del gobierno de los EEUU". La máquina sólo tiene un botón, en clara alusión a que según la leyenda en realidad no era un juego sino una especie de experimento de control mental. En Futurama, serie del mismo autor de los Simpsons, hacen una ligera referencia a la leyenda que antes contábamos sobre hombres de negro apuntando los mejores jugadores a matamarcianos, por si un día nos invadían: en un capítulo el protagonista Fry repele una invasión extraterrestre gracias a su habilidad con el Space Invaders. Algunos salones arcade norteamericanos mantienen la broma de dejar una máquina vieja apagada con una pegatina del juego; e incluso hay una página web dedicada a analizar todos los datos de la conspiración (¿?) alrededor de Polybius...
 
Todo esto, en fin, debe servirnos para poner en cuarentena cualquier historia fantástica acerca de juegos que alteran el comportamiento, son herramientas de control o producen daños en la salud. Obviamente, es posible (y así se indica siemrpe en las instrucciones) que determinados juegos estén contraindicados para personas con problemas como la epilepsia; pero ya está más que demostrado que ninguno de estos cuentos ha pasado nunca de ser una mentira. Hay una forma muy sencilla de derribar cualquier leyenda urbana: exigir pruebas mucho más fiables que el clásico "le pasó a un amigo de un amigo". Con esto basta para demostrar que Polybius, el juego asesino, no es más que una leyenda. 

Fuente: http://www.vadejuegos.com/noticias/2012/02/10/la-leyenda-del-juego-asesino-103348.html

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